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“Soy un artista” de Marta Altés

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El libro que quiero recomendar es Soy un artista de Marta Altés y publicado por Blackie Little Books.

 

Marta Altés es una ilustradora de Barcelona, que actualmente reside en Reino Unido. Estudió Diseño Gráfico en su cuidad natal y más tarde realizó el Máster de Álbum Infantil ilustrado de la Escuela de Arte de Cambridge, siendo alumna de Martin Salisbury, al que tuvimos el gusto de poder escuchar y conocer en la conferencia inaugural de nuestro Máster.

 

Marta suele crear sus originales historias, además de ilustrarlas. Soy un artista cuenta la historia de un niño que no puede parar de crear porque todo le inspira, aunque su madre no lo ve de la misma manera. Me encantan la historia llena de humor y las ilustraciones tan coloridas y frescas. Marta también tiene otros títulos como No!, libro que nos mostró Martin Salisbury en su conferencia, además de muchos otros publicados en Reino Unido.

 

¡Espero que os guste tanto como a mí!

 

Beatriz Entralgo

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Inauguramos nueva sección

Abrimos las puertas de esta nueva categoría con la lectura que Constanza Mekis quiere compartir con nosotros:

Virginia Wolf  de Kyo Maclear.  Ilustraciones  de Isabelle Arsenault. Ediciones Jaguar, Madrid,  2013

wolf

 

 

Al preguntarme por qué me gustó este libro, creo que toda relación amorosa con un libro tiene una pequeña historia. Entré en una librería de grandes, y al ir pidiendo algunos libros, uno de entre ellos, uno especializado en literatura infantil Imágenes que cuentan de Martin Salisbury, el librero como que se encendió, y me dijo: «tengo un libro infantil que te va a gustar». Me lo puso en las manos, e inmediatamente me gustó la portada. El título de la obra era Virginia Wolf, y a mí esta escritora me parece muy sutil e inteligente. El nombre, eso sí, que no coincidía con el de ella, pues Wolf no es Woolf… Bueno, este Wolf está en sintonía directa con la ilustración de la portada, donde aparece un lobo que mira fijamente a una niña.

La historia es muy bonita, de cómo una hermana saca a su hermana de la pena. O visto de otro modo, cómo el arte te puede alivianar el espíritu. La niña acongojada, claro está, es Virginia, la propia escritora del futuro, quien amanece de mal humor, no quiere nada con la vida, le ladra a la hermana en respuesta a sus preguntas, o más bien responde al mundo como si fuese una lobita. Difícil tarea es salir del mundo furioso y melancólico. Lo comprobamos a diario, puesto que parte de la población sufre de algún grado de depresión. Difícil tarea. Ella piensa que la única alternativa para salir del agujero negro con gris, es volar a alguna parte. –Si pudiera volar iría a un lugar perfecto, un lugar con pasteles glaseados, preciosas flores y grandes árboles a los que trepar y desde luego ¡nada de melancolía!– Y su hermana le pregunta: –¿Dónde está eso?

Al instante, ella responde: ¡Bloomsberry, por supuesto! Pero Bloomsberry no aparecía en los mapas ni en las guías turísticas, pero la magia de la pintura empezó a brotar de las manos de la hermana, lindas flores, caramelos y brotes verdes fueron plasmándose alrededor de ellas… Virginia poco a poco fue dejando de aullar para empezar a vivir la otra historia de la vida, la de ir narrando cuentos del mundo ensoñado que veía o imaginaba. Rodeada de esta magia de colores y en esta atmósfera, la invitación a ir a jugar apareció en un santiamén. Ya en el juego no era necesario preguntarse que cómo estaba Virginia. Bastaba verla a ella que era otra, que se había mejorado. El arte tiene esa capacidad de transformarnos y regalarnos esa sensibilidad para conmovernos y ser otros.

Bueno, al recorrer esta linda historia en la propia librería, me hice del libro tan pronto lo toqué y terminé de leer. En la casa, lo compartí con mis dos hijas jóvenes, que como hermanas artistas y sensibles saben por dónde está el camino.

Constanza Mekis

¡Muchas gracias, Constanza!

Os animamos a continuar.